España: menos nacimientos, más defunciones

España: menos nacimientos, más defunciones

El número de nacimientos registrados en España en 2017 es el más bajo desde 1996, mientras que el de defunciones es el más alto desde 1976.

Un total de 391.930 niños nacieron en España durante el año 2017, lo que agrava la crisis demográfica del país, ya que desde el año 1999 no se registraba una cifra tan baja de alumbramientos, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Además, tiene un saldo vegetativo negativo (nacimientos respecto a defunciones de la población residente, descontando a los no residentes) de 31.245 personas, algo que ocurre por segunda vez en la última década pero de forma mucho más pronunciada.

Según datos provisionales, el año pasado nacieron en España 391.930 niños, lo que supone un descenso del 4,5 % respecto al año anterior (18.653 nacimientos menos) y, desde 2008, año en que nacieron 519.779 niños y que fue el máximo en 30 años, el número de nacimientos se ha reducido un 24,6 %.

De los 391.930 nacimientos de 2017 en España, el 19,3 % del total (75.564) fueron de madres extranjeras, frente al 18,5 % de 2016.

La esperanza de vida al nacer en el País Vasco se sitúa en 83,5 años -cuatro décimas por encima de la media nacional-, lo que la coloca como quinta comunidad con mayor previsión de longevidad por detrás de Madrid (84,5), Navarra (83,8), Castilla y León (83,8) y La Rioja (83,6).

En cuanto a la tasa de mortalidad infantil, esta fue de 2,75 defunciones por cada mil nacidos vivos (423.643 fallecidos) y se mantiene por debajo del umbral del 3,0 por mil desde el 2013 aunque aumenta ligeramente con respeto al 2016, cuando se situó en 2,68. De acuerdo a las condiciones de mortalidad del momento, una persona que alcanzara los 65 años en 2017 esperaría vivir, de media, 19,1 años más si es hombre y 23,0 más si es mujer.

Esta encuesta sobre el Movimiento Natural de la Población refleja también el número de matrimonios contraídos en España, que en el 2017 se redujeron un 2,2 %, hasta los 171.454, lo que supone una tasa de 3,6 matrimonio por cada mil habitantes.

La edad media al matrimonio mantuvo su tendencia creciente.

Los valores más bajos estuvieron en Ceuta (79,4 años), Melilla (80,4) y Andalucía (81,8), frente a una media nacional de 83,1. En el 17,0% de los matrimonios celebrados con cónyuges de distinto sexo, al menos uno de ellos era extranjero. Madrid contó con un saldo vegetativo positivo de 13.433 personas y por el contrario, Galicia perdió en ese año 13.522 personas.

Las defunciones aumentaron en todas las comunidades, salvo en Asturias (-0.4 %) y los mayores incrementos anuales se registraron en Ceuta (9,8 %), Baleares (6,1 %) y Aragón (5,1 %). Existe una importante diferencia territorial en la esperanza de vida.