Fianza de casi 500 mil dólares a madre de niños torturados

Fianza de casi 500 mil dólares a madre de niños torturados

De acuerdo con la policía, los menores, de cuatro meses a 12 años de edad, vivían entre excremento y basura, además de ser víctimas de abuso físico y emocional por parte de sus padres, Ina Rogers (30) y Jonathan Allen (29).

Allen, padre biológico de algunos de los niños, enfrenta siete cargos por tortura y nueve por abuso infantil.

"Si bien hay diferencias en los detalles de cada caso", explica Díez, "tanto los Turpin como Allen y Rogers mantuvieron a sus hijos aislados del exterior, los educaron en casa y, según los indicios, los sometieron a distintas situaciones de abuso sin que nadie diera la voz de alarma".

Cuando la policía pidió explicaciones, la madre aseguró en rueda de prensa que la casa se encontraba en esas condiciones porque había gastado todos sus esfuerzos en encontrar a su hijo desaparecido y que si los chicos tenían heridas era porque "eran niños", no porque los hubiesen maltratado. Al ver las condiciones insalubres dentro el hogar, decidieron poner a todos los niños en hogares temporales.

La fiscal local Sharon Henry reconoció acongojada en una conferencia que "hubo tortura en la casa" y que fue "con fines sádicos".

Las autoridades detallaron las inquietantes condiciones de la casa de la pareja, que ha conmocionado a los vecinos, quienes dijeron que no sabían que 10 niños vivían allí. La madre, por su parte, fue arrestada por negligencia el mes pasado y puesta en libertad después tras pagar una fianza de 10.000 dólares. "No tienen huesos rotos, ni cicatrices mayores", dijo la madre al frente de la casa para argumentar que los menores no habían sido torturados.

El infierno que se vivía en una casa
Entre basura y excremento vivía una pareja con 10 niños

Ina Rogers y Jonathan Allen están programados para regresar a la corte el próximo 24 de mayo. Las autoridades ha impuesto una fianza de 5.2 millones de dólares.

No obstante, los menores de edad tenían heridas en sus cuerpos, quemaduras, moretones y parecía que habían recibido disparos con una pistola de perdigones.

Al recatarlos, los niños no fueron atendidos por un médico, ya que en ese momento no lo requerían, sin embargo, en las últimas seis semanas, ocho de los niños fueron contando gradualmente los abusos que vivían desde hace muchos años.

Rogers también ha negado las acusaciones.

En estos días, en que el caso acapara la atención mediática en California, habló en público la abuela materna de los menores, Wanda Rogers, que llamó "monstruo" a su yerno. "Cogía el bebé y le golpeaba en la cara. Le ponía cinta adhesiva en la boca para que se callara", relató. "Los padres saludaban en la entrada, pero nunca escuché a los niños", comentó el vecino de enfrente.