Ejército de Nicaragua advierte a Ortega que no reprimirá al pueblo

Ejército de Nicaragua advierte a Ortega que no reprimirá al pueblo

El rector de la Universidad Americana (UAM), Ernesto Medina, dijo que "al diálogo hay que darle hasta el último momento, porque cualquier otra alternativa sería costosa y dolorosa para Nicaragua", según lo citó el periódico La Prensa.

El único requerimiento que sí fue cumplido fue la invitación formal, hecha por el canciller Denis Moncada, para que acuda al país la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a "observar la situación de derechos humanos en el país".

Establecimientos comerciales de al menos seis ciudades de Nicaragua fueron saqueados esta madrugada mientras hoy proliferaron las barricadas para impedir el desplazamiento de las fuerzas del Gobierno de Daniel Ortega, en medio de una crisis que ha dejado al menos 54 muertos.

Así lo expresaron en un comunicado una veintena de representantes de organismos como la patronal nicaragüense COSEP, la Cámara de Comercio americana (Amcham), de colectivos de estudiantes universitarios, campesinos, y de la Fundación Nicaragüense para el desarrollo social y económico (Funides), entre otros.

Ante la crítica interna e internacional por la desproporción en el uso de la fuerza, Ortega anunció un diálogo nacional que cuenta con la mediación de la Conferencia Episcopal, liderada por el cardenal Leopoldo Brenes, aunque todavía no se ha establecido un calendario.

Además de muerte, la violencia en las protestas que comenzaron de forma pacífica dejaron más de medio millar de heridos y una cantidad no específica de desaparecidos y detenidos, según las organizaciones de derechos humanos establecidas en Nicaragua.

La represión contra las manifestaciones es "exagerada y absolutamente desigual" porque el gobierno no esta enfrentando una revuelta armada: "la gente anda en las calles con piedras, palos y banderas" pidiendo justicia y libertad, agregó.

Los detractores de Daniel Ortega no ceden en su presión contra el gobierno sandinista.

Luego de una violenta represión policial, miles de manifestantes tomaron las calles de la capital, Managua, para exigir la renuncia de Ortega, un ex líder guerrillero de izquierda a quien los críticos acusan de tratar de construir una dictadura familiar.

El llamado del presidente nicaragüense ocurrió mientras la población de la ciudad de Masaya, ubicada a 32 kilómetros al sureste de Managua, mantenía un combate de más de 14 horas contra la Policía Nacional, la oficialista Juventud Sandinista y grupos de choque afines a Ortega, que son conocidos como "turbas".

Las protestas callejeras se han expandido a cuando menos ocho departamentos del país, donde en los últimos dos días se registraron enfrentamientos entre manifestantes, policías y paramilitares.

La coalición reiteró su condena "al régimen dictatorial y asesino de los Ortega Murillo" y les exigió "dimitir de inmediato".